LA ALDEA DEL AHORA
Después de haber empleado varios años en recorrer aquel lejano paraje, el viajero se había dado cuenta de que algunos lugares de la misma no figuraban en los mapas. Precisamente la región que el estaba transitando en ese momento a través de veredas sinuosas circundadas por riscos y peñascales, no estaba señalada en la cartografìa. Pese a ello y venciendo el temor a lo desconocido, el viajero continuó la marcha, impulsado por su espìritu aventurero. Un ímpetu, por cierto que procedía de influencia familiar y habia sido heredado, según su opinión, de varios parientes. Entre ellos, un tio suyo que llevó a cabo numerosos viajes dentro del país y allende sus fronteras. Y, sin duda, su propio padre, gran aficionado a la escalada, que incluso llego a fundar y presidir un club de montañeros. Si bien los paisajes que rodeaban al viajero en el curso de su caminata, se podían describir como deslumbrantes, aquel lugar desprendía un aura opresiva, muy densa, que el viajero r...